Lección de pintura acrílica

21/06/2011

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Mezcla de Colores - Círculo Cromático

13/03/2011

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Diferentes tipos de Pincel

06/11/2009

El término pincel hace referencia a cualquier variedad de herramienta que, en su mayoría, cuenta en un extremo con un mango y en el otro con una cantidad considerable de cerdas, alambres, cabellos u otra clase de filamento o material similar. Es utilizado principalmente para pintar, aunque sus usos pueden ser diversos.

Un pincel consta de varios elementos: el pelo, la virola y el mango con su grabado. Las combinaciones entre tipo de pelo y forma son variables, es decir, podemo tener un pincel chato de cerda, o de marta o sintético, como así también pinceles redondos de cerda, etc.

Tipos de filamentos en el Pincel:

Este es el elemento más importante del pincel. En general, son de pelo natural de animal, excepto los denominados filamentos sintéticos. Cada tipo de pelo tiene sus propias características, que son las que confieren al pincel un carácter determinado.

A continuación, se describen detalladamente los tipos de pelo, que es lo que determina la calidad final y características del pincel.

Pelo de marta kolinsky

La cola de marta kolinsky, que vive en el norte de Siberia Península Kola y en Mongolia, proporciona el pelo de mejor calidad para los pinceles de acuarela. Este pelo garantiza un gran poder de absorción de agua y pintura, una excelente elasticidad que permite que el pelo vuelva siempre a su forma original, y posee gran resistencia que garantiza su larga duración. Su capacidad de absorción de agua permite pintar grandes superficies, y las características del mechón de pelo de marta que posee una punta afilada permite la realización de trabajos detallados, incluso para finos trabajos de pintura al óleo.

Pelo de marta rojo

Los pinceles confeccionados con este tipo de pelo ofrecen también una gran capacidad de absorción de agua y pintura, buena elasticidad y larga duración, y permiten la formación de una buena punta. Generalmente se utilizan para pintar con acuarela, pero también pueden emplearse para otras técnicas. Son muy apropiados para pintar detalles con pintura acrílica y óleo.

Pelo de ardilla 

La cola de ardilla rusa o canadiense, también llamado petit gris, proporciona un tipo de pelo excelente por su suavidad y capacidad de absorción de agua, por lo que es muy adecuado para acuarela. En Francia es el más utilizado. Sus características le hacen muy apropiado tanto para dar grandes superficies de color, como para deslavados.

Pelo de oreja de buey

Este pelo procede del pelo de la parte delantera de las orejas del ganado vacuno y puede adquirirse en diferentes colores (negro, castaño y rubio). Normalmente se utiliza como alternativa económica a los otros pinceles de pelo suave, es razonablemente elástico y muy duradero. Los pinceles de este tipo de pelo pueden utilizarse prácticamente para todo tipo de pintura.

Pelo de cerda

Se hace a partir del pelo que crece sobre la vértebra espinal del cerdo. La región de origen determina la calidad del pincel. Los mejores son de China, mientras que el tipo europeo es el de inferior calidad (para hobby y escuela). La punta del pelo tiene una fisura (punta abierta) que hace más suave la punta. Tiene como características más notables las de proporcionar pinceles de pelo áspero y muy elástico.

Pelo Sintetico

Debido a la escasez de pelo de marta, en el transcurso de los años se ha estado constantemente intentando desarrollar un tipo de pelo sintético a fin de obtener un pincel de las mismas características, pero de precio más asequible. Esto se ha conseguido a partir de los años setenta, utilzándose fibras de poliéster de punta muy afilada. Son adecuados para todo tipo de Técnica pictórica.

Formas del pincel

Se enlistan ahora diferentes formas del pincel, usualmente clasificados por el haz de pelo.

Pincel de tamponador

Se trata de una brocha redonda de pelo áspero con extremo plano. Es el único pincel en el que se han cortado los extremos de los pelos.

Pincel de abanico 

Se utiliza para hacer una transición cromática uniforme. También se utilizan para difuminar el pastel y el carboncillo.

Lengua de gato o avellanados

Esta forma de pincel reúne las ventajas de un pincel plano y un pincel de punta redonda. Adecuado tanto para detalle como grandes superficies, permitiendo hacer contornos definidos.

Pinceleta 

Los pinceles anchos o muy anchos, suelen ser de mango corto y se utilizan para dar grandes superficies de color, imprimaciones y barnices.

Pincel Chato

También se les suele decir pinceles planos. Por su borde filoso, nos permiten realizar diferentes definiciones y también aplicar la técnica de doble carga. Pueden tener pelos largos o pelos cortos. Los primeros son muy útiles a la hora de flotar, esfumar, trazar líneas delgadas con el filo o utilizar todas las cerdas y pintar rayas mas anchas. El pincel chato de cerdas cortas es ideal para acrílicos con consistencia pesada y para fondos texturados o desparejos, ya que al contar con pelos cortos no se abren tanto al momento de ejercer presión.

Pincel redondo

Este modelo sólo se puede hacer de tipos de pelo suave o de poliéster. Los pelos en el centro del pincel son más largos que en el exterior. Es muy utilizado para trabajos finos y de detalle.

Pincel Angular 

Es un pincel chato, biselado que permite realizar flotados, doble carga y para técnicas de una sola pincelada. También se le suele conocer como “pincel para pétalos de rosa”, sus pelos están cortados en ángulo. El extremo mas largo es perfecto para meterse en lugares pequeños.

Pincel de sumi-e

Es un pincel de estilo asiático, similar a los usados en acuarelas, con un mango grueso de bamboo o de otra madera; y un espeso pelaje que mojado pinta una fina punta.

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El Atril

29/09/2009

El atril es una herramienta fundamental para el Artista Plástico / Pintor, junto con sus pinturas, el lienzo (bastidor) y los pinceles.

Se utiliza generalmente para soportar el lienzo o el libro grande de bocetos de un pintor, mientras el artista está trabajando; o para exhibir una pintura terminada para la exposición. La forma más simple de caballete de un artista, un trípode, consiste en tres postes verticales unidos en un extremo. Un mecanismo que gira permite que el poste central se aleje de los otros dos, formando un trípode. Los dos postes que no giran tienen una pieza horizontal sobre la que se pone el lienzo. Un modelo similar sirve para sostener una pizarra, una pantalla de proyección, un cartel, etc. Un caballete puede ser de altura total, diseñado para mantenerse por sí mismo en el piso. Los caballetes se construyen habitualmente de madera, de aluminio o acero.

Hay dos diseños comunes para los Atriles:

Los caballetes de trípode (o de "tres patas") se basan en tres patas. Las variaciones incluyen barras transversales para hacer la base más estable y un mecanismo independiente para permitir el ajuste vertical del plano de trabajo sin sacrificar la estabilidad de las tres piernas de la base.

Los caballetes Verticales se basan en ángulos rectos. Todos los postes son generalmente paralelos a la base del caballete que es rectangular. La porción principal del caballete consiste en dos postes verticales con la ayuda horizontal de una barra transversal, dando así lugar a la forma general de una H. Las variaciones incluyen adiciones que permiten que la verticualidad del caballete sea ajustada. Son los más estables y permiten una regulación máxima en altura.

Los caballetes de sobremesa. Apropiados para pintar sentados, suelen ser modelos medianos o pequeños. Estos últimos sirven también de atril para exponer las obras.

Hay tres usos comunes para los caballetes:

Los caballetes de estudio se utilizan en el estudio del artista con la necesidad parcial del caballete de ser portátil. Los caballetes de estudio pueden ser simples en diseño o muy complejos incluyendo tornos, mástiles múltiples y ruedas. Los caballetes más grandes son caballetes de estudio con capacidad para apoyar pesos superiores a 200 libras y paneles más altos de 7 pies.

Los caballetes de campaña son portátiles y se utilizan para la creación del trabajo al aire libre (véase plenairismo). Estos caballete son clasificados generalmente como medianos o pequeños, tienen patas telescópicas o plegables y se basan en el diseño del trípode. Las cajas caballete con patas incluyen un compartimento en el cual almacenar convenientemente obras de arte junto con una manija o correas para poder llevar la caja francesa como un maletín.

Los caballetes de exposición sirven para la exhibición de trabajos acabados. Estos caballetes tienden a ser muy simples en diseño con menos preocupación por la estabilidad que necesita un artista para el trabajo. Los caballetes de exhibición pueden variar de tamaño y robustez dependiendo del peso y del tamaño del objeto que se va a colocar sobre ellos.

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El Dibujo

12/09/2009

El dibujo suele hacerse a lápiz, tiza o gis, carboncillo, tinta, punta de metal, pluma, o lápiz, o combinando algunos de estos materiales. Es una representación gráfica sobre una superficie, generalmente plana, por medio de líneas y tintas o sombras, de objetos reales o imaginarios o de formas puramente abstractas.

La delineación de la forma sienta las bases de todas las artes visuales (incluso la escultura), por lo que el dibujo es una de las ramas más importantes de estudio en las escuelas de arte y arquitectura, así como en las de ingeniería. No obstante, este artículo se refiere al dibujo libre, en comparación con el dibujo técnico, el dibujo práctico y el dibujo industrial.

Dibujo libre

El dibujo de los objetos visibles consiste esencialmente en el registro de la impresiones recibidas a través de la vista. Sin embargo, dado que no es posible presentar en un plano todos los aspectos visibles de un objeto, el arte del dibujo radica en la sugerencia, estimulando la imaginación del espectador para aportar lo que falta en la representación. La elección sobre qué registrar y qué omitir requiere una sensibilidad visual que se desarrolla sólo con la experiencia. Un apunte es un dibujo que sólo muestra, de forma resumida, los detalles esenciales del objeto representado. En un buen apunte, el artista no sacrifica la aproximación de su impresión visual por conseguir un terminado primoroso.

Los diferentes estilos de dibujo se distinguen por las formas en que se superan las limitaciones que impone el material monocromático con el que se trabaja. En los bosquejos, y en algunos apuntes, sólo se representan los contornos, los ángulos sobresalientes o los rasgos del objeto o escena que se representa. El arte chino y el japonés (véase Arte y arquitectura de China; Arte y arquitectura de Japón) constituyen un admirable ejemplo de la fuerza que tiene la línea pura, incluso sin color, para sugerir el más variado modelado de superficies y para recoger los detalles más minuciosos. Por otra parte, las escuelas occidentales han dado mayor importancia a los valores tonales, en la representación de las gradaciones de claro a oscuro. Los artistas europeos han procurado conseguir los efectos deseados por medio de las gradaciones correspondientes en los tonos monocromos del dibujo.

Es posible incluso sugerir, o interpretar, diferentes colores por medio del blanco y negro, representando cuidadosamente sus valores aparentes; por ejemplo, un rojo oscuro se indica con un sombreado más oscuro que el que se emplea para sugerir un azul claro o un amarillo. Los grandes artistas del renacimiento están a medio camino entre los exponentes japoneses de la línea pura y los modernos intérpretes occidentales de los valores tonales. Los dibujos de Rafael, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel son notables por su pureza, vigor y delicadeza de líneas, así como por la maestría con que representan los volúmenes a través del sombreado.

Técnica de dibujo

Los principios fundamentales del dibujo son los mismos para cualquiera de los medios empleados. Lo primero que hace el artista es observar el modelo con el que trabaja, que puede ser casi cualquier cosa, y hacer apuntes de las líneas estructurales dominantes, los contornos y las masas. Incorpora los detalles más importantes y hace las adaptaciones necesarias, dejando para el final los detalles menores. Estas diferentes etapas del dibujo requieren ligereza de trazo y seguridad en la línea.

Las técnicas de dibujo varían según el medio empleado. Durante siglos los dibujos se han hecho sobre muchas clases de superficies, desde paredes de cavernas, objetos de arcilla, yeso, papiros, pergamino, seda, tablas, bloques de piedra y láminas de metal (véase Grabado) y, especialmente, sobre papel de diferentes consistencias y tonos. Los utensilios de dibujo más comunes son el lápiz, la pluma o el pincel, y la tinta, el clarión o crayón negro o rojo y el carboncillo. La pluma es el más riguroso de todos ellos, ya que produce una señal indeleble difícil de alterar. Para expresar los colores se utilizan puntos, líneas muy apretadas y sombreado cruzado.

Los maestros del dibujo a pluma deben ser maestros de la línea pura. Tanto con el carboncillo, como con el pincel, el artista debe "pintar" sobre el papel, ya que estos medios hacen casi imposible dibujar líneas finas. El lápiz y el clarión requieren el uso de la línea, pero permiten también trazos gruesos y suaves y sombreados difuminados. Se consiguen dibujos muy reales utilizando un papel coloreado, gris o azul pálido, sobre el que se indican los toques de luz con tiza o con el pigmento llamado blanco de China; las sombras más oscuras y las masas se marcan a lápiz, dejando el tono del papel para representar los valores intermedios. Los grandes maestros del renacimiento desconocían el familiar lápiz de grafito, que es un invento del siglo XVI, y utilizaban a veces un instrumento con punta de plomo o de plata, con el que se conseguía una línea gris claro sobre pergamino o papel grueso, pero lo que más utilizaban era la tiza roja. También se dibujaba con pluma de ave hasta que ésta fue desbancada por la moderna pluma de acero.

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La Pintura Al Óleo

12/09/2009

Pintura al Óleo, arte de aplicar colores disueltos en aceites secantes sobre una superficie para crear un cuadro. La pintura al óleo se desarrolló en Europa a finales de la edad media y gozó de gran aceptación, por su mayor simplicidad de manejo y las posibilidades más amplias que ofrecía, en contraste con los agentes aglutinantes existentes a la sazón, como la cera de la encáustica, el huevo del temple, la goma arábiga de la acuarela y los de la pintura al fresco. La pintura al óleo se seca relativamente despacio con poca alteración del color, lo que permite igualar, mezclar o degradar los tonos y hacer correcciones con facilidad. El pintor no está limitado a las pinceladas lineales, sino que puede aplicar veladuras, aguadas, manchas, vaporizaciones o empastes (pigmentos muy espesos).

El pintor es libre de cambiar y de improvisar sin verse restringido a un dibujo preparado de antemano. El óleo permite obtener efectos de gran riqueza con el color, los contrastes tonales y el claroscuro.
Materiales y técnicas

En la actualidad, casi todos los artistas utilizan materiales comerciales, aunque quedan algunos que prefieren preparar sus propias pinturas al estilo tradicional. La pintura al óleo se compone de pigmentos molidos mezclados con un aceite que se seca al estar expuesto al aire. Los pigmentos, o polvos de color, deben ser insolubles, insensibles a la decoloración, y químicamente inertes. El aceite suele ser de linaza pero puede ser de adormidera o de nogal. A veces se añade barniz a la mezcla y luego se tritura, resultando una pasta cremosa y espesa que se envasa en tubos flexibles.

La superficie pictórica consiste en un soporte, que puede ser una tabla o un panel compuesto, o más frecuentemente, una tela de lino, algodón o yute tensada en un bastidor o encolada a una tabla. El soporte va cubierto con una preparación, hecha con una fina capa de yeso y cola o apresto. La preparación hace que el soporte sea menos absorbente y proporciona una superficie pictórica que no es ni muy áspera ni muy suave; puede ser blanca aunque generalmente se aplica encima una capa de color, que suele ser gris, castaño oscuro o rojiza.

Para pintar al óleo se procede, tradicionalmente, por etapas. En primer lugar se bosqueja el dibujo sobre la preparación a lápiz o a carboncillo, o con pintura diluida en trementina. Después se rellenan las amplias zonas de color con una pintura fluida, y se van refinando y corrigiendo sucesivamente con pintura más espesa a la que se añade óleo y barniz. Normalmente se usan pinceles de cerdas duras, aunque se pueden utilizar brochas más suaves de pelo de tejón o de marta; también se puede emplear una paleta o espátula ancha y flexible, o los dedos. Este proceso puede durar desde pocos días hasta meses o incluso años.

Una vez seca la pintura, se barniza para protegerla de la suciedad y para dar más vida a los colores. Todos los barnices terminan por oscurecerse, por lo que deben ser de fácil eliminación para volverlos a aplicar.
Historia

Antes se creía que la pintura al óleo había sido inventada por el pintor flamenco Jan van Eyck a principios del siglo XV, pero hoy se sabe que ya existía con anterioridad. Van Eyck investigó esta técnica dentro de los convencionalismos lineales del temple, haciendo un dibujo detallado en una tabla cubierta de yeso y aplicando sucesivas capas de veladuras de óleo transparentes. En Italia, el pintor siciliano Antonello da Messina popularizó esta técnica, de la que se aprovecharon los pintores del renacimiento.

Los venecianos dieron el siguiente paso de pintar sobre lienzo, con el que se conseguía una superficie mucho más grande y permitía además enrollarlo para facilitar el transporte. Desarrollaron un estilo más libre basado en una pintura subyacente, monocroma y tosca, realizada al temple y añadiendo veladuras oleosas. Los pintores holandeses como Rembrandt y Frans Hals y el pintor español Diego Velázquez hicieron ensayos con la aplicación de empastes. Los artistas más ortodoxos de los siglos XVIII y XIX hacían la pintura subyacente en óleo negro y gris y después repintaban en color. Sin embargo, la gama de colores era limitada y muchos se han desvanecido. Toda la obra se llevaba a cabo en el taller.

Los avances de la química proporcionaron nuevos y brillantes pigmentos en el siglo XIX. La invención de los tubos plegables, que venían a sustituir a las bolsitas de tripa de carnero donde se guardaban los pigmentos hasta entonces, permitió a los pintores trabajar al aire libre copiando directamente de la naturaleza. Los aditivos químicos, que mantenían la pintura fresca, hicieron posible que se hiciera un mayor uso de los empastes.

La pintura subyacente desapareció prácticamente. Los impresionistas franceses aplicaban, directamente sobre el lienzo, una gran cantidad de pequeñas pinceladas de colores brillantes. Con el desarrollo de la pintura no figurativa en el siglo XX, los pintores han experimentado con nuevas técnicas, aumentando las texturas con arena, ceniza o escayola, manchando los lienzos y trabajando con pinturas comerciales y con aerosoles; también han combinado la pintura con fotografías y material impreso para formar collages. La versatilidad de la pintura al óleo ha hecho de ella el mejor medio de expresión para el artista del siglo XX; sin embargo, desde la década de 1960 son muchos los pintores que consideran que la pintura acrílica se ajusta mejor a sus necesidades.

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